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Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires

 
 
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Cansancio

Muchísimas personas están cansadas un día, varios días, un mes, toda la vida… pero son pocas las que encaran el tema como “un problema a resolver”.


En general, cuando una persona decide ir al médico porque está cansada nos dice que “quiere hacerse un chequeo”, “ver cómo está todo”, o algo parecido, pero no deposita grandes expectativas en que el médico pueda resolverle el problema como cuando tiene tos y fiebre, por ejemplo. A lo sumo, nos busca para que verifiquemos que el cansancio no se deba a una enfermedad grave. Afortunadamente, es muy poco probable que una enfermedad grave se manifieste con cansancio solamente (aunque pensamos que vale la pena hacer una consulta si es posible ya que hay algunas enfermedades que se manifiestan con cansancio, entre otros síntomas).


En nuestra práctica, uno de los factores que más encontramos relacionados con la consulta por cansancio no es una “enfermedad” sino el contexto de esa persona (el país, la situación económica, la familia, el trabajo, los afectos, etc.). Pese a que muchos consideran que ante el contexto hay poco para hacer y que, justamente, la medicina no tiene nada para ofrecer en este sentido, nosotros somos optimistas y a veces podemos ayudar a algunos pacientes a mejorar aspectos contextuales.


Por ejemplo, muchas personas atraviesan problemas familiares sin pedir ayuda y el solo hecho de contar con un médico/a que pueda escuchar, asesorar y ofrecer un espacio para pensar, puede servir para aliviar o comenzar a resolver algunas cosas. Tal es el caso de algunos jóvenes cuyo padre/madre tiene algún rasgo de su personalidad (inestable, demandante, depresivo, ansioso, agresivo, manipulador, culpógeno, etc.) que determina que se hagan cargo de situaciones de las que podrían tomar distancia y que les consumen la energía que necesitan para armar su vida.


Otros factores contextuales que suelen provocar cansancio son los problemas laborales (acoso, hostigamiento, etc.), tener un ser querido con problemas con el alcohol, algunas drogas, el juego, etc., estar expuesto a situaciones de violencia o estar a cargo de un familiar enfermo (esto es muy habitual cuando el familiar tiene un problema psiquiátrico o neurológico).


Tener en cuenta los factores contextuales como “cansadores” ayuda a repensar muchas cosas. Charlar con amigos y personas de confianza sobre ellos y hacerse un espacio para realizar actividades placenteras (actividad física, artìstica, hobbies, salidas, etc.) son las mejores estrategias para limitar el impacto de algunos contextos negativos sobre la salud y el cuerpo.