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Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires

 
 
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Dolor de cabeza

El dolor de cabeza (o cefalea, como solemos llamarlo los médicos) es un síntoma muy común en los niños y en los adultos. Puede ser agudo o crónico.


La cefalea aguda es un dolor de cabeza de comienzo reciente (horas o días) que ocurre en una persona que habitualmente no tiene dolores de cabeza.


La cefalea crónica es aquella que aparece periódicamente, varias veces al mes o a la semana, habitualmente durante largos períodos de tiempo (durante años y muchas veces durante toda la vida). Las personas que tienen cefalea crónica suelen darse cuenta rápidamente cuándo está por aparecer su dolor y, en mayor o menor medida, han encontrado estrategias eficaces o no del todo para manejarlo.


Los dolores de cabeza agudos pueden presentarse junto con otros síntomas, acompañando muchas enfermedades como la gripe, la neumonía o cualquier otro cuadro febril. También pueden deberse a alguna alteración de los ojos, los oídos, la boca o los senos paranasales; por ejemplo, el resfrío, la sinusitis aguda y la otitis aguda pueden provocar dolor de cabeza. Los traumatismos también pueden provocarlo. Asimismo, el uso o la interrupción de algunas sustancias también pueden producir cefalea; esto ocurre, por ejemplo, con el café, la cocaína o ciertos medicamentos.


Algunos problemas neurológicos serios, como la meningitis o la rotura de un aneurisma cerebral, pueden manifestarse con cefalea aguda; sin embargo, aunque estas situaciones son graves, afortunadamente son muy poco frecuentes; además, en estos casos, la cefalea suele acompañarse de otros síntomas que dan una idea de gravedad tales como dificultad para hablar o mover alguna parte del cuerpo, convulsiones, fiebre, mal estado general, etcétera.


En las situaciones que enumeramos a continuación la persona con cefalea aguda debe consultar al médico en forma urgente:

  1. si tiene convulsiones, cambios en la personalidad o dificultades para concentrarse, hablar o movilizar alguna parte del cuerpo;

  2. si el dolor ha comenzado luego de un traumatismo o en forma súbita, o es muy intenso o la persona nunca antes había tenido un dolor de cabeza similar; y

  3. si además del dolor de cabeza hay fiebre, náuseas y vómitos o no queda clara la causa de la cefalea.


La cefalea crónica puede ser migrañosa o tensional y no se sabe muy bien por qué se produce. La migraña es un dolor de cabeza intenso, pulsátil, habitualmente más centrado en un lado de la cabeza que en el otro, que aumenta con la actividad física y suele acompañarse de náuseas, vómitos y molestias ante la luz o los sonidos.


La cefalea tipo tensión es un dolor de cabeza más leve que el de la migraña y suele describirse como una vincha que oprime la cabeza. No empeora con la actividad física ni se acompaña de náuseas y vómitos.


Como cualquier dolor, la cefalea suele ceder con analgésicos habituales (ibuprofeno, diclofenac, etc.). Si es ocasional y se pasa no es preciso consultar. Si los dolores de cabeza son frecuentes y crónicos lo más probable es que se trate de migrañas o cefaleas tipo tensión. Ambas son benignas (no ponen en riesgo la vida) pero a veces son muy molestas y afectan las actividades cotidianas y hay tratamientos que permiten reducir su frecuencia, su intensidad y su duración.


La consulta con un médicx de confianza permitirá elegir el más adecuado. En los raros casos en los que la cefalea crónica empeora progresivamente en cuestión de días o semanas o si el dolor ya es conocido pero no responde al tratamiento o han cambiado sus características habituales es necesario consultar con un médicx a la brevedad.